Hoy, 04 de enero, se conmemora el Día Mundial del Braille, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reconocer la importancia de este sistema de lectura y escritura que garantiza el acceso a la información, la educación y la cultura de las personas con discapacidad visual.
El braille fue creado en el siglo XIX por Louis Braille, un educador francés que perdió la vista a temprana edad y desarrolló un método basado en puntos en relieve que permite leer y escribir mediante el tacto. A pesar de los avances tecnológicos, el braille continúa siendo una herramienta fundamental para la alfabetización y la autonomía de millones de personas en el mundo.
Más que un sistema de lectura
El braille no solo permite acceder a libros o documentos; también está presente en señalización pública, envases de medicamentos, ascensores, cajeros automáticos y dispositivos electrónicos, facilitando la vida diaria y la independencia de las personas con discapacidad visual.
Organismos internacionales y entidades educativas destacan que el aprendizaje del braille fortalece habilidades cognitivas, mejora la comprensión lectora y promueve una participación más equitativa en los sistemas educativos y laborales.
Tecnología e inclusión
En la actualidad, el braille se complementa con la tecnología mediante líneas braille electrónicas, lectores de pantalla y dispositivos inteligentes, ampliando las oportunidades de acceso a la información digital. Sin embargo, expertos subrayan que su enseñanza sigue siendo indispensable, especialmente en las primeras etapas educativas.
Un llamado a la concientización
El Día Mundial del Braille busca generar conciencia sobre la importancia de diseñar entornos, contenidos y plataformas accesibles, así como reforzar el compromiso de los Estados y las instituciones educativas con una educación inclusiva.
En un mundo cada vez más digital, el braille continúa siendo un recordatorio de que la inclusión no es opcional, sino un derecho fundamental.